LOST
TEMPORADA 6 Así termina. No con una explosión, como cabría esperar, si no con un gemido, un suspiro, que pone fin a más de un centenar de episodios emitidos bajo la cabecera de
Perdidos. He dedicado algo menos de un año en ver todos y cada uno de esos episodios, y debo admitir que no precisa de un revisionado, tal y como aventuraba en mis primeras reseñas. Subtramas que parecían colgantes, se convierten en un colgajo, y cuando son finalmente resueltas, aceptamos nuestra indefinida desilusión. Pero me estoy anticipando, porque esta reseña se corresponde a la sexta temporada, de la que todavía no he aportado mención alguna.
Curiosamente, disfrutamos no de los consabidos flashbacks, que tan famosa hicieron a esta serie. En esta ocasión, nos ofrecen una versión alternativa de los personajes, un
What if que tan familiar resulta a los marvel zombies. Y opino que es una buena elección para mentener el ritmo de la narración, aunque finalmente resulta ser algo distinto a lo que nos habían planteado.
Por lo demás, dedican estos 18 episodios a cerrar asuntos pendientes, resolver enigmas y concluir controversias nacidas durante su uso y disfrute. Quienquiera que insista en que los personajes estaban todos muertos, no ha entendido de la misa la mitad, y debéis prestar oidos sordos a sus manifestaciones. Ahora bien, han obviado afrontar el tema más enigmático de toda la serie: la naturaleza misma de la isla, auténtica protagonista de todo este contubernio. Puedo entender la indignación de legiones de fans.
Pretendía reseñar la temporada, pero inevitablemente mis palabras tienden a resumir el conjunto de la serie. Han transcurrido muchos años desde su estreno en nuestras nefastas cadenas televisivas, y aunque me he perdido gran parte de la expectación que disfrutaban los aficionados en el día a día de su emisión, la perspectiva del tiempo me permite señalar a ésta como uno de los mejores elementos de entretenimiento que ha podido ofrecernos la pequeña pantalla en su larga historia.
Insisto en que su visionado completo es imprescindible, y un detallado análisis de sus personajes y derivaciones muy apetecible para vestir la experiencia. También comprendo la enfermiza obsesión de las cadenas por emular tal experimento, algo complicado con un material apto para todos los públicos, y que respete la inteligencia de los aficionados más exigentes.
Valoración: