ESPARTACO, SANGRE Y ARENA
Parece que últimamente asistimos a una recuperación de la antigua civilización romana como inspiradora tanto para cine (Gladiator sería el máximo exponente) como para televisión (como olvidar ese producto sublime que es la propia Roma).
Asistiríamos en este caso a algo parecido a una mezcla de las dos referencias anteriores (Gladiator y Roma) con una estética calcada de 300 (esa sangre tan roja, esa cámara lenta en tomas concretas).
Se nos revela la brutalidad de aquella civilización que dominó el mundo hace dos mil años en la que cualquier cosa valía (robar, mentir, matar) con tal de lograr los objetivos.
Un guerrero tracio aliado con los romanos será declarado desertor y vendido como esclavo para posteriormente convertirse en gladiador.
Combates brutales no aptos para todos los públicos (de hecho un cartel al comienzo de la propia serie ya lo advierte).
Una lastima que la segunda temporada haya tenido que retrasarse debido a una enfermedad del protagonista (cáncer según he leído en internet). Para suplirlo se prepara una precuela.
Sin duda no deberíais perderosla.
NOTA 8,5/10